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Alimentación en la lactancia materna

Alimentación en la lactancia materna

La alimentación en la lactancia materna debe de cubrir todas la necesidades para que la leche de la madre contega todos los nutrientes necesarios para que el niño crezca sano y sin ningún tipo de carencia nutritiva en este importante periodo. La alimentación apropiada tanto durante el embarazo como en la lactancia es fundamental tanto para la madre como para el niño.

Algo muy importante durante la lactancia es que no se reduzca el consumo de calorías solo para volver a la figura o el peso anterior puesto que las necesidades nutricionales y energéticas son altamente superiores en este periodo. En caso de producirse carencias nutricionales, estas no solo afectarán al desarrollo del recién nacido sino que también tendrán una importante influencia en la salud de la futura madre.

Una mujer en el embarazo suele almacenar entre 2 y 4 kilos de reserva de grasa que se utilizan posteriormente para producir la leche materna. Durante la lactancia materna –puedes ver más información sobre lactancia materna en wikipedia– las necesidades energéticas son de entre 600 a 800 kcal procedentes de las reservas de grasa, ya que la mujer produce 800 mililitros de leche diariamente.

Alimentación en la lactancia materna

En base a ello la lactancia contribuye a ayudar a perder peso después de haber dado a luz puesto que estimula la combustión de la grasa aunque el consumo energético sea aumentado.

Qué comer en la lactancia materna

Es recomendable tomar un suplemento proteico que aporte unos 15 gramos de proteína adicional al día porque aproximadamente el 70% de las proteínas consumidas se transforman en proteínas de la leche.

Es muy importante suministrar al organismo los ácidos grasos poliinsaturados esenciales al neonato, tales como el ácido línolénico, linoleico y el ácido docosahexaenoico (DHA) ya que son vitales en el desarrollo tanto de la retina como del sistema nervioso. Concretamente el DHA se encuentra en el pescado rico en grasas saludables del tipo omega 3 como el salmón y el atún o también presente  en otras fuentes como son los granos de soja, las semillas de lino o las nueces. Por su parte el ácido linoleico o ácido omega 6 se encuentra en alimentos como son la soja, las jueces la linaza o el girasol.

La alimentación materna tiene unas grandes necesidades de calcio y la leche de la madre presenta un contenido alto en él. Se recomienda consumir entre 1 y 1.2 gramos de calcio diarios obtenido de los lácteos, leche, yogures y queso.

Existen aguas minerales ricas en calcio u otros alimentos como las avellanas, las almendras, las hortalizas de hoja verde o el tofú que es un derivado de la soja y un alimento muy común entre las personas que siguen una alimentación vegetariana. También las sardinas en lata son otra fuente de calcio a tener en cuenta.

La mujer en estado de lactancia debe beber entre 2 y 3 litros diarios de líquido puesto que la leche se compone en casi en un 90% de agua. Lo mejor es beber agua, zumos naturales o infusiones y el mito de que beber cerveza estimula la producción de leche es totalmente falso.

El consumo de alcohol, de café o incluso de té debe de ser muy limitado porque pasa al recién nacido a través de la leche y afecta al desarrollo del bebé y también a su estado de ánimo.

Dejar de fumar durante el embarazo y durante la lactancia se hace imprescindible puesto que el tabaco disminuye la cantidad de leche materna que se produce y además reduce considerablemente sus propiedades de vitamina C y E perdiendo así poder antioxidante.

Por último algo de suma importancia es saber que una mujer que no realice una dieta adecuada durante este periodo de lactancia materna pero en cambio a pesar de ello si consiga su leche cubra las necesidades de proteínas, vitaminas y minerales del recién nacido lo hará a consta de su salud (salud de la madre) y además nunca cubrirá las necesidades de los ácidos grasos que se cubren solamente con la leche materna en el caso de hacer una alimentación apropiada.