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Cómo enfocar bien la dieta cetogénica cíclica

En una dieta cetogénica cíclica se consumen los alimentos en base a un plan de ejercicio y normalmente se utiliza para aumentar la masa muscular. Recientemente vimos cómo aumentar la masa muscular en las dietas cetogénicas cíclicas y esta vez vemos cómo enfocar correctamente su realización.

La dieta cetogénica cíclica tiene el objetivo de sacar el mayor provecho a los entrenamientos en el gimnasio ya que muchas veces una falta constante de hidratos de carbono puede traducirse en una bajada del rendimiento deportivo.

dieta cetogenica cliclica

Por eso se debe de hacer el ejercicio físico en momentos concretos determinados en tu programa de alimentación y entrenamiento y estos momentos se determinan en función de los tiempos y cantidades de carga de los hidratos de carbono.

Lo ideal en estos casos es consultar con un profesional que tenga experiencia con la dieta cetogénica cíclica y que controle bien los tiempos de carga y los momentos exactos en los que se debe entrenar.

En una dieta cetogénica común la mayor parte de las calorías consumidas proceden de las grasas pero estas deben de ser saludables y de ese modo nos ayudarán a mantener mejor la masa muscular.

En el caso de las dietas cetogénicas cíclicas se hacen cargas de carbohidratos y lo ideal es que se limite la cantidad en la que se aumentan los niveles de glucógeno en el hígado.

Cuando consumimos mucha glucosa al hígado le cuesta más procesarlo y esto hará que nos cueste más tiempo volver a estado de cetosis.

Sabiendo esto, lo que hay que hacer este caso es conseguir que esa glucosa vaya directamente a nuestros músculos y para poder conseguir esto antes de nada hay que agotar las reservas de glucógeno ¿Y cómo se hace eso? La respuesta es haciendo ejercicio de resistencia.

Con el ejercicio de resistencia conseguimos concentrar mejor los esfuerzos en el entrenamiento y tras un entrenamiento intenso los niveles de glucosa bajan y los de insulina suben.

Es sabido que la intensidad del ejercicio hace que el hígado acabe con el glucógeno de los músculos y esto hace que este tipo de entrenamiento sea idóneo para realizar en una dieta cetogénica cíclica.

Después de un entrenamiento de este tipo hay que volver a nutrir al cuerpo. Esto se hace haciendo una dieta rica en carbohidratos, consumiendo poca grasa y una cantidad media de proteína.

El tiempo en el que se vuelven a consumir buenas cantidades de hidratos de carbono ya depende de la persona y de la cantidad de grasa que se quiera perder.

De esta manera cuanto más tiempo permanezcamos haciendo la carga de carbohidratos menos tiempo vamos a estar en cetosis lo que hace que por otra parte vayamos en contra de la idea principal de la dieta cetogénica.

¿Cómo sería un modelo de entrenamiento y cargas?

Cuando se hacer carga de carbohidratos se deberían consumir un 65% de carbohidratos, un 30% de proteínas y sobre un 5% de grasas.

Dando por hecho que estamos entrenando con ejercicios de resistencia con constancia se puede diseñar un método de entrenamiento mediante un programa bastante sencillo:

  • Lunes: Entrenamiento intenso por la mañana para la parte inferior del cuerpo y después realizar ejercicios cardiovasculares por la noche.
  • Martes: Entrenamiento intenso por la mañana de la parte superior del cuerpo y por la noche ejercicios cardiovasculares de nuevo.
  • Miércoles y Jueves: Al ya haber agotado las reservas de glucógeno en los músculos solo se debe de entrenar con ejercicios de cardio.
  • Viernes: Entrenamiento completo de todo el cuerpo con más peso y más repeticiones que en los entrenamientos del Lunes y el Martes. Después de este entrenamiento se deben de consumir carbohidratos.

Esta carga de carbohidratos puede durar hasta la noche del viernes o hasta el Sábado y eso ya depende del nivel de grasa corporal que tengamos.

Como muy tarde el vomingo ya se debe de volver a la dieta baja en carbohidratos.

Cada vez el gym se ha convertido en una forma de relacionarse con las personas y no solo para ejercitarse físicamente.

¿Ejercicios De Gym O Charlas De Gym?

Adicción, culpabilidad, sufrimiento, redención… Todo eso son los ejercicios de gym, la religión de nuestro tiempo. Los gimnasios son los templos del ‘fitness’, el ‘wellness’ y la vida social. Y tú, ¿cómo lo llevas? ¿Eres santa o pecadora?

¿Van al hacer ejercicios de gym o a relacionarse en el gym?

Entro una mañana en uno de los gimnasios femeninos más lujosos de mi ciudad con intención de practicar unos ejercicios para adelgazar que ya va haciendo falta y puedo observar el final de una clase de kickboxing sobre un pulido parqué de madera.

Cada vez el gym se ha convertido en una forma de relacionarse con las personas y no solo para ejercitarse físicamente.

Si vas al gym haz ejercicios, pero también disfruta.

Estilizadas mujeres peinadas con colas de caballo y enfundadas en lo “ultimísimo” en sportwear(no pasan de los 35) se sientan en la cafetería para tomarse un desayuno ligero y charlar animosamente sobre la jornada que les espera…

Lo cierto es que no parecen “sufrir” por mantenerse en forma, más bien lo contrario. Y, a decir verdad, no me extraña.

El gimnasio les ofrece espacios abiertos, jardines, piscina, tiendas, peluquería, restaurante, zona de relax, estética… ¿A quién no le gustaría ser socia de un gimnasio como este? Sólo hay que pagar unos 160 € al mes…

Para la mayoría de los mortales, aquellos que no son socios de un resplandeciente y relajante centro deportivo, o aquellos cuya agenda quema entre jornadas laborales, compras, ocio, etc., el gimnasio se convierte en una especie de asignatura pendiente que arrastran meses y meses, les provoca angustia y una sensación de culpabilidad creciente.

¿Inviertes tiempo en ti?

La cuestión está clara. El entrenamiento con ejercicios de gym nos exige sacrificio, pero no sólo físico, sino mental, social y familiar.

¿Por qué tenemos que restar tiempo a los hijos, los amigos o el trabajo?

¿Por qué el ejercicio nos hace sentir más culpables, pensando que dejamos de hacer otras cosas más importantes?

Si bien es cierto que el gimnasio comienza siendo algo agradable, incluso adictivo, de la noche a la mañana se vuelve para muchos algo incómodo, desagradable, que engulle nuestro tiempo y nuestros billeteros.

Nuria B. es una ejecutiva de 40 años con una vida deportiva envidiable… hasta su primer hijo:

Cuando me reincorporé al trabajo después de la baja maternal, el único momento que contaba para ir al gimnasio era al mediodía, durante mi tiempo para comer, lo cual me obligaba a saltarme muchas comidas. Las mañanas, las noches e incluso los fines de semana estaban descartados. Mi hijo pequeño me necesitaba y, además, la vida social ocupaba el resto de mi tiempo libre

En fin, tuve que renunciar al gimnasio y muchos. Todo el mundo sabe lo importante que es hacer ejercicio: comemos más de lo que eliminamos, e incorporamos comodidades que limitan nuestra actividad.

Todo esto incide en nuestra salud, así que la presión está servida: debemos poner nuestro cuerpo en movimiento, pero no tenemos tiempo suficiente para ello.

También está la otra cara de la moneda. Los adictos al ejercicio no lo dejan nunca y buscan mantener su cuerpo pase lo que pase.

¿Quién no quiere verse bien? ¿No es verdad que hacer ejercicio te da mejor aspecto que hacer un montón de dietas o usar una crema anti-edad?, nos nuestra amiga Ana C., asidua a un gimnasio de su barrio, al que acude tres veces.

Del gimnasio al club de ‘Fitness’

Ante esta actitud de amor y odio al gimnasio, los centros están cambiando su oferta. Ahora ya no sólo se va a “sufrir para lucir cuerpo: allí una se puede relajar, divertir y relacionarse.

La principal motivación que detectamos en nuestros socios es el cuidado general afirman los gerentes de muchos gyms.

El tiempo se ha convertido en un lujo y las personas que acuden a nuestros centros exigen la máxima calidad para unos momentos de ocio que dedican a cuidar su salud.

Esta búsqueda de bienestar está secundada también por las filosofías de otros gimnasios como los centros Holmes Place. Su lema: Una vida. Vívela bien. La gente ya no busca gimnasios, sino clubes de fitness.

Hoy se entiende el deporte como una oportunidad de sentirse bien, cuidarse y conseguir resultados. La gente se pone objetivos y se compromete consigo misma, porque quiere tener una vida sana y saludable», comenta María Berruezo, directora de comunicación de Holmes Place España.

Dulce entrenamiento

Porque no sólo se trata de hacer ejercicio. Carme Barceló, de la cadena de clubes DiR, nos explica que «los clientes cada vez se machacan menos y buscan más sentirse bien. La filosofía de los 80, basada en la búsqueda del “cuerpo 10”, ya no funciona.

Según los estudios de muchas encuestas sobre los gimnasios, lo que busca mayoritariamente la gente es salud, desconectar y relacionarse.

Es más importante tonificar que adelgazar, hecho que viene demostrado por el aumento de clientes que se apuntan a las gimnasias dulces, entre las que se incluyen técnicas como el yoga, el tai-chi, mind body, etc.

Ante esta búsqueda de bienestar, este gimnasio ofrece no sólo fitness . En su amplia oferta se incluye wellness,nutrición, actividades, relaciones personales (hay un servicio web para solteros… ¡incluso con niños!) y moda.

En esta tendencia social, numerosas encuestas demuestran que, ante la falta de tiempo, las personas que acuden a un centro deportivo lo hacen no sólo para mantenerse en forma, sino para hacer relaciones, o incluso para ligar.

La pereza, el aburrimiento, el cansancio o la rutina pueden frenar a la hora de acudir a un gimnasio. Sin embargo, hoy hay un argumento más para incentivar la voluntad de hacer ejercicio: conocer gente nueva.

Una encuesta realizada por Philips entre los socios de los gimnasios Fitness First la cadena de gimnasios más grande de Europa, que cuenta con numerosos centros en toda España llegó a la conclusión de que «os españoles acuden al gimnasios para ligar.

Un 46% de los encuestados considera los gimnasios como el segundo lugar donde mejor se entablan relaciones, después de pubs y discotecas. Además, un 28% de los asiduos acude por razones sociales (conocer gente, charlar, hacer amigos…).