La dieta cetogénica en la epilepsia y un caso real

La dieta cetogénica nació debido la investigación de la epilepsia y las diferentes dietas que se iban administrando a los pacientes con el fin de poder controlar los ataques epilépticos. Hace ya muchos años, ayá por el año 1920 se comenzó a utilizar la dieta cetogénica para el tratamiento de esta enfermedad pero fue siendo reemplazada por el uso de las drogas antipilépticas.

Al observar que los pacientes de epilepsia presentaban mejoras en su enfermedad al hacer ayuno se siguió investigando y de ese modo se le atribuyeron a las dietas con alto contenido en grasas y proteínas y bajas en carbohidratos grandes beneficios, todo ello gracias a la acción de los cuerpos cetónicos.

Cómo ya hemos visto en anteriormente en este mismo blog una dieta cetogénica es muy rica en grasas que aportan más de un 80% de la energía necesaria y dejan solo en el mejor de los casos a favor de las proteínas, un 10% del total de esa energía. Para hacernos una idea las grasas aportan 4 veces más energía que las proteínas. Esto supone que el cuerpo libere las cetonas para poder producir la energía en el momento que los carbohidratos no pueden producirla.

Influencia de la dieta cetogénica en las crisis epilépticas

Los estudios realizados han aportado grandes beneficios contra las crisis reduciendo en la mayoría de los casos su número a la mitad y la cantidad de los medicamentos utilizados para detener el número de convulsiones se reduce cuando se realiza este tipo de alimentación.



La dieta cetogénica no sustituye en ningún caso los tratamientos anticonvulsionates y se utiliza como apoyo presentando mejoras en los síntomas de esta enfermedad pero precisa de un control regular a las reacciones de los pacientes. Es necesario apuntar día a día el nivel cetónico midiéndolo a través de la orina, así como los medicamentos y las cantidades de líquidos que se van tomando y además son necesarios en estos casos la aportación de suplementos que contengan vitaminas y minerales.

Además del control médico necesario que es imprescindible en toda dieta cetogénica, también en el tratamiento de la epilepsia es importante conocer ciertas sustancias que contienen hidratos de carbono que se encuentran en productos de uso diario, como pueden ser las pastas de dientes, los enjuagues bucales o algunos medicamentos y jarabes.

La duración de la dieta depende del tiempo que se tarde en controlar las crisis en los pacientes y en función de ello se va reduciendo el régimen. En el caso de los niños se va reduciendo a partir de los 2 años de llevar la dieta cetogénica.

Caso real de la dieta cetogénica para tratar la epilepsia

Se trata de un niño de dos años, a que para el tratamiento de la epilepsia se la habían administrado diferentes drogas antiepilépticas y a pesar de ello seguía presentando crisis. En este caso se fue incluyendo progresivamente de menos a más en la alimentación del niño la dieta cetogénica aumentando cada uno de los días las proporción de proteína grasa.

Dieta rica en grasas en la dieta cetogénica para el tratamiento de la epilepsia Esta dieta con muy poca cantidad de carbohidratos y gran contenido en grasas, actua de manera similar al ayuno y tiene propiedades anticonvulsionantes gracias a la acción de los cuerpos cetónicos. Existe un principio que estima que el apetito puede evitar que se produzcan las convulsiones en los pacientes epilépticos y con la dieta cetogénica se produce en el organismo una situación de “hambre” pero sin llegar a privar al cuerpo de los alimentos, puesto que las proteínas y sobre todo la grasa se encarga de alimentarlo.

El tiempo de tratamiento suele ser de dos años y la adaptación y los resultados del tratamiento de la enfermedad fueron satisfactorios ya que se disminuyeron la cantidad de crisis y su intensidad, dando la opción viable de eliminar algunos medicamentos y drogas antiepilépticas.

El necesario destacar el aporte beneficioso para el sistema nervioso de los ácidos omega-3 incluídos en gran cantidad en la dieta cetogénica y en conclusión se puede decir que si bien es cierto que el tratamiento en los casos de epilépsia requiere un esfuerzo para el paciente y además un riguroso control médico el tratamiento de este dieta no debe de ser descartado y en este caso en concreto resulto observando las pros y las contras beneficioso para el niño.

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