Harinas para la dieta cetogénica (sin gluten), parte 1

¿Sabes que hay harinas sin gluten?  ¿Sabes que se pueden utilizar perfectamente para cocina y son todas válidas para la dieta cetogénica?

Uno de los principales problemas que nos encontramos al hacer una dieta cetogénica es que no podemos consumir harina de trigo, pero bendito problema, hay un montón de alternativas

En esta primera parte de la sección harinas sin gluten vamos a ver 5 tipos distintos de harinas que son aptas para la dieta cetogénica. Empecemos.

harinas sin gluten



Harina de trigo sarraceno: Es una de las harinas sin gluten más completas nutritivamente hablando y se digiere muy bien por el organismo. Cuando la cocinamos esta harina se vuelve más bien pegajosa y es muy fácil ligar la masa con ella. Sirve para elaborar pan o repostería. Además es muy barata y la encontramos en la mayoría de las tiendas. Tiene un sabor peculiar y si no estamos acostumbrados a él lo mejor es comenzar cocinando echando poca cantidad y combinando con otras harinas.

Harina de maíz: Otra harina para la dieta cetogénica muy buena, es el grano de maíz convertido en harina y es muy buena como espesante para la masa y de salsas. Contiene un gran valor nutricional cuando se utiliza para repostería da muy buenos resultados. Conviene combinarla utilizando otros tipos de harinas sin gluten como la harina de garbanzos.

Harina de garbanzos: Con un alto valor nutricional la harina de garbanzos es una de las harinas libres de gluten que contiene un mayor número de proteínas y es ideal para hacer repostería y ligar las masas. Tiene un sabor más bien fuerte y por eso es mejor no añadirla en grandes cantidades. Combina muy bien con la anterior harina y en el caso de no tenerla podemos cocer unas garbanzos, hacerlos masa aplastándolos y utilizarlos cual harina.

harinas sin glutenHarina de Amaranto: Es una harina que también se digiere muy bien y que tiene un gran aporte nutritivo. Tiene un sabor suave y es buena para hacer bollería y pan. Es fácil de encontrar y es económica. Hay que usarla con moderación porque si no la miga podría quedar muy pegajosa, es mejor combinarla con otras harinas sin gluten.

Harina de castaña: El sitio de donde suele venir es de Italia, concretamente de Piedmont. Aporta también muchos nutrientes beneficiosos y tiene un sabor bueno y dulzón y textura muy parecida a la del pan. En Italia se elaboran recetas con harina solamente de castañas. Es posible adquirirla a través de internet.

Harina de tapioca: Esta harina tiene un bajo poder nutritivo pero en cantidades pequeñas mejora la textura del pan. El sabor es un poco raro y es de una textura más bien arenosa. También se utiliza como espesante y lo mejor es utilizarla en bajas cantidades.

En el próximo post sobre harinas sin gluten vamos a ver harinas como la harina de quinoa, la harina de mijo o la harina de soja entre otras. ¡Hasta entonces un abrazo!

Harina de tapioca: Esta harina tiene un bajo poder nutritivo pero en cantidades pequeñas mejora la textura del pan. El sabor es un poco raro y es de una textura más bien arenosa. También se utiliza como espesante y lo mejor es utilizarla en bajas cantidades.

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