Proteger las defensas con dietas rápidas es complicado porque no suelen apostar por una alimentación completa.

Dietas Rápidas y La Gripe

Muchos productos contienen ingredientes genéticamente modificados, especialmente en las dietas rápidas que no han sido diseñadas pensando en proteger nuestro sistema inmunológico, y estas sustancia aunque de momento no son peligrosas, no está de más que sepas lo que te estás llevando a la boca.

¿Inevitable?

Aunque muchos asumimos dos o tres procesos catarrales o gripales por año, ¿realmente no hay manera de evitarlos? ¿Por qué mientras unas personas sucumben a las sucesivas epidemias a otras parece que nunca les afectan?.


Afortunadamente, en los últimos tiempos hay un cambio de actitud: de abordar cualquier proceso a base de antibióticos, estamos pasando a la prevención a través del fortalecimiento de nuestras defensas. En las dietas rápidas a menudo no es fácil evitar pasar por ella.

Las Dietas Rápidas y El Terreno

Vamos a usar una analogía para explicar lo que sucede con las dietas rapidas : el campo y las plagas. Éstas no atacan zonas silvestres, sino cultivos humanos. ¿Por qué? Por la misma razón que la comida que se pudre atrae moho o en el agua estancada crecen todo tipo de organismos. Es el estado del terreno el que determina qué especies van a proliferar.

En nuestro caso, el terreno son nuestros tejidos. Si están sobrecargados, intoxicados y atascados, serán más proclives a sucumbir a los virus y bacterias. Ofrecen un caldo de cultivo apropiado porque nuestro sistema inmunitario no funciona bien. Además, se sabe que unos tejidos acidificados por una dieta inapropiada favorecen las infecciones.

Proteger las defensas con dietas rápidas es complicado porque no suelen apostar por una alimentación completa.

La vitamina C refuerza nuestras defensas inmunológicas.

Las Defensas

Nuestro sistema de defensas depende del nivel de nutrientes y en los métodos para adelgazar lo más posible en el menor tiempo posible no se piensa para nada en proteger nuestras defensas. Una dieta compuesta por muchos producto elaborados o fast food, bollería y azúcares refinados y pocos frescos no ayuda a la inmunidad.

Por el contrario, una dieta nutritiva y completa a base de alimentos frescos e integrales consigue un mejor funcionamiento de nuestras defensas. Por tanto, la forma óptima de mejorarlas es seguir una alimentación no sólo limpia, sino también rica en micronutrientes.

No pienses solo en dietas rapidas y elige en lo posible productos de cultivo biológico y completa tu dieta con polen, levadura de cerveza, germen de trigo y algas. Para potenciar tu sistema inmunológico hay varios complementos que te pueden ayudar: la vitamina C especialmente si fumas, ya que cada cigarrillo consume 25 mg de esta vitamina, la equinácea, la Uña de Gato y el Pau d’Arco, indicados para personas con sistemas inmunitarios deprimidos.

P.D.: El ejercicio y las saunas contribuyen también a estimular el sistema de defensas de nuestro organismo.

Los Antibióticos Naturales

Lo que sirve para curar también sirve para prevenir:

Ajo: Entre sus muchas propiedades está la de ser un magnífico antibiótico, siempre y cuando se tome crudo. Si su sabor te parece fuerte, puedes tomarlo en cápsulas.
Limón: Es un excelente limpiador del sistema linfático, por lo que resulta fundamental para prevenir infecciones. Está recomendado, en especial, cuando se repiten con frecuencia las amigdalitis. Toma un zumo cada mañana como preventivo. Un truco: Si lo bebes con pajita no estropearás el esmalte de tus dientes.
Propóleo: Está en las colmenas y posee propiedades antisépticas. Se elabora en extracto, por lo que puede tomarse en gotas.
Tomillo: Es una planta muy española. Su infusión tiene notables propiedades antisépticas, excelentes en cualquier proceso catarral.

Medidas Preventivas

Para mantener limpio tu organismo, en vez de optar por dietas rápidas basada en comer de forma no equilibrada, opta por una dieta con una buena proporción de alimentos ricos en agua y micronutrientes. Entre ellos se encuentran las verduras, algas, cereales integrales y legumbres. Consume los productos de origen animal en una cantidad moderada y sin grasa. Utiliza métodos de cocción suaves –como vapor o estofados– y evita las frituras y los gratinados, así como las grasas animales, hidrogenadas y saturadas. Huye de los productos refinados, especialmente del azúcar. Según la medicina oriental, los principales productores de mucosidad son los lácteos, el trigo y el azúcar. Si tienes este problema, sustitúyelos una temporada para ver qué pasa. Si ya has caído con un catarro, una dieta de limpieza ayudará a que se cure en menos tiempo. Verduras, algas y frutas evitarán que tus tejidos se acidifiquen en exceso.

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