Es posible dejar de fumar y hacer dietas para adelgazar que al mismo tiempo resulten efectivas.

“Dietas Para Adelgazar” Dejando De Fumar¡

No vamos a contarte cuentos chinos sobre las dietas para adelgazar ni tampoco entre la nicotina y la báscula, casi siempre sale ganando el cigarrillo. La nicotina quema nuestras calorías sin hacer el mínimo esfuerzo (unas 300 diarias para una fumadora de 20 pitillos) y controla el apetito. En realidad, lo que sucede es que nos situamos en nuestro peso natural, el que habríamos tenido si nunca hubiéramos encendido un cigarrillo.

Es posible dejar de fumar y hacer dietas para adelgazar que al mismo tiempo resulten efectivas.


Sin embargo, existe un 30% de personas con mucha suerte que no cogen un mísero gramo cuando abandonan el cigarrillo,  300 calorías se ingieren casi sin darse uno cuenta: dos barritas de chocolate de 30 g o medio aguacate con gambas. Quemarlas es una tarea más difícil. Para acabar con ellas, es necesario caminar durante hora y media, correr durante tres cuartos de hora o rodar en bicicleta durante media hora.

EL PLAN DE ATAQUE EN LA DIETA

¡Ni pensar en hacer un régimen draconiano a la vez que abandonamos el hábito! No se puede exigir tanto al mismo tiempo. Sin embargo, puede ser el momento ideal para cambiar algunas de nuestras actitudes.

1. Olvídate de tu alimentación anterior

Investigaciones sobre alimentación demuestran que las fumadoras comen de una manera más desequilibrada: toman muchas grasas transgénicas, toman pocas frutas, pocas verduras y pocos productos lácteos. En cambio, consumen con gusto carnes en salsa, charcutería, frituras, alcohol y café. Dado que el gusto y el olfato están alterados por el tabaco, las fumadoras se sienten más atraídas por las comidas fuertes en sabor y ricas en grasas, y su cuerpo sabe que la nicotina quemará esas calorías de más.

2. Anticípate

La desaparición de la nicotina libera el apetito. Para calmar la ansiedad y evitar el picoteo, gran proveedor de kilos, es necesario fraccionar la alimentación al máximo. Es decir: tres comidas fuertes y dos o tres refrigerios al día. Unos ejemplos de tentempiés deliciosos y equilibrados: dos bollos de pan con dos onzas de chocolate y una bebida no azucarada; un bol de leche o de yogur con cereales, o dos tostadas con mermelada y una bebida no azucarada.

Ha llegado también el momento de acudir a los complementos alimentarios para controlar la ansiedad y a los chicles de sustitución de la nicotina (en farmacias). Podemos probar con regaliz en palo para frenar el apetito compulsivo.

Otro efecto constatado: la ausencia de nicotina afecta a la secreción de insulina, lo que provoca una atracción exagerada por los alimentos azucarados. Es recomendable tomar algo dulce dos veces al día y durante las comidas, lo que evitará los ataques de hambre salvajes durante la mañana o por la tarde.

Por ejemplo, mermelada durante el desayuno o un poco de chocolate en la merienda. Es imprescindible, también, armarse de paciencia. Todo volverá a su ser dentro un par de semanas después de abandonado el hábito.

3. Organízate

Es las “dietas para adelgazar” preferible utilizar sartenes con revestimiento antiadherente para limitar la ingesta de grasas. Para hacer asados, en vez de emplear pastillas concentradas (que suelen ser grasas), usa hierbas y especias, acompáñalas con guarniciones de verduras y saca partido al microondas (mantiene todo el sabor de los alimentos sin necesidad de añadir más grasas).

Compra una sartén-plancha para agasajar con platos sanos cuando invites a cenar a los amigos. Y cuando vayas a aderezar con salsas, utiliza crema fresca con sólo un 15% de materia grasa.

4. Muévete

Si ya has conseguido equilibrar tu alimentación, sólo te queda un paso: ponte en marcha. A algunas les vendrá bien una actividad física ligera para apreciar su nueva capacidad pulmonar y para relajarse (caminatas suaves, paseos al aire libre en bicicleta…).

Las más nerviosas necesitan un ejercicio más fuerte (tenis, bicicleta de montaña o gimnasia acuática). Y para todos, es el momento de olvidarse de los ascensores, de las escaleras mecánicas y del coche siempre que sea posible. Anda rápido, corre, nada o practica yoga, lo que quieras, pero mueve tu cuerpo y pon en forma tu corazón.

LIBERACIÓN CIGARRILLO POR CIGARRILLO

El primero del día

Es imposible levantarse de la cama sin pensar en él. Algunas se lo fuman incluso antes de salir de debajo de las sábanas, y otras, antes de desayunar.

Diagnóstico del médico: Es el típico pitillo de la dependencia física. No es una cuestión de ganas, sino de necesidad.
Después de una noche sin fumar, la tasa de nicotina en sangre está en el mínimo y, para que el organismo se ponga en marcha sin notar demasiado la abstinencia, es necesario subir el nivel.

La solución: Es uno de los cigarrillos más fáciles de suprimir, gracias a los parches de nicotina. Liberada de modo sostenido durante la noche, la sustancia todavía está presente al despertar y no hay ansiedad.

El que da seguridad

Es ése que se enciende para encontrar el coraje necesario antes de hacer una llamada, antes de una cita importante o, simplemente, para dirigirse a alguien.

Diagnóstico del médico: Quienes fuman en esas precisas circunstancias no son grandes fumadoras. Sólo buscan el efecto ansiolítico de la nicotina.

La solución: Una terapia de conducta para vencer la timidez y el miedo a los otros.

El de la concentración

Delante del ordenador o al volante del coche, es el que ayuda a reflexionar o a mantener un esfuerzo sostenido.

Diagnóstico del médico: Fumar provoca una subida de nicotina que te mantiene alerta y te provoca la impresión de pensar más rápido. Este efecto produce fatiga a largo plazo. Sucede como con el café: al abandonarlo, algunas personas tienen serios problemas de concentración, pero desaparecen al poco tiempo.

La solución: Los chicles de nicotina y los inhaladores (muy pronto disponibles en farmacias) te ayudarán a reproducir, cuando sea necesario, ese subidón.

El del placer

Ése que nos otorgamos como recompensa o bien como culminación de un momento perfecto.

Diagnóstico del médico: Es el más difícil de olvidar y el que nos produce nostalgia durante más tiempo. Es el cigarrillo que justifica todos los demás.

La solución: Dar tiempo al tiempo. Hay un momento sublime en el que el placer de no fumar supera al de estar fumando. Ese día, habrás ganado la batalla.

El antiestrés

Es una bocanada de monóxido de carbono en un mundo loco. Es el que necesitas para asumir una fuerte carga de trabajo o una gran presión en tu entorno.

La solución: Se recomienda una terapia de gestión del estrés, un ejercicio físico que libere tensiones o un masaje relajante.

El de apoyo: Nos agarramos a él cuando algo va mal o cuando sentimos crecer en nuestro interior una angustia indefinible.

Diagnóstico del médico: Es el responsable de que volvamos a fumar. En el momento en que se decide dejar el tabaco, el médico debería hacer una evaluación de la situación psicológica del paciente.

La solución: La mejor ayuda procede del entorno social y del médico. Si hay dificultades personales importantes, puede merecer la pena un retraso en tus planes de dejar el hábito.

El social

Lo encendemos para sentirnos bien con los amigos o en una fiesta.

Diagnóstico del médico. Es típico de una dependencia de conducta.

La solución. Es necesario recuperar el placer de estar en una reunión sin tener que compartir un cigarrillo.

El ritual

Lo encendemos por asociación con otra cosa: el sonido del teléfono, el café, la cola del autobús…

Diagnóstico del médico: Es un cigarrillo de reflejo condicionado: hemos creado nuestra propia necesidad de fumar en esas circunstancias.

La solución: A fuerza de revivir esas situaciones sin fumar (mascas un chicle de nicotina tranquilamente mientras esperas el autobús…), el reflejo desaparece.

Recuerda que las dietas para adelgazar cuando se está buscando también dejar el tabaco debe de ser una cuestión de constancia y sacrificio.

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