3 Mitos de la dieta cetogénica

La gente suele hablar mucho sobre las cosas sin conocer, por eso hablaremos de tres mitos sobre la dieta cetogénica.

Mito 1: Si no consumo hidratos de carbono pierdo masa muscular

Este mito es falso. Se suele decir que en una dieta cetogénica se pierde masa muscular por estas dos razones:


  • Las proteínas se rompen en aminoácidos que se utilizan para formar la glucosa y al tener que obtener la glucosa por medio de las proteínas se pierde músculo.
  • Cuando no hay insulina no hay un estímulo que provoque la formación de músculo.

Si esto fuera cierto se perdería músculo cuando se hace una dieta cetogénica pero sucede que al mismo tiempo que se forma glucagón también se produce un aumento en la producción de hormonas, entre las que se encuentra la hormona del crecimiento y esta favorece al crecimiento muscular.

Además se el cuerpo segrega adrenalina que es otra sustancia que favorece la formación de los músculos.

Pero hay más cosas que desmienten este mito y es que cuando consumimos básicamente proteínas y grasas saludables y evitamos los carbohidratos al consumir mayores cantidades de proteína ingerimos por lo tanto más cantidad de aminoácidos.

Por lo tanto tendremos más aminoácidos en nuestra sangre de los que necesitamos para formar la nueva glucosa o en otras palabras, tendremos mayor reserva de aminoácidos para crear músculo. A esto se le llama “pull de aminoácidos”.

En definitiva sobre este mito se puede decir con certeza puesto que así se ha demostrado, que con una dieta cetogénica no se pierde la masa muscular sino que lo que se pierde en mayor parte es grasa.

Ahora vamos a ver una gráfica del DR. Jabekk en la que se ve como no solo no se pierde músculo sino que además se pierde peso a consta de perder mucha grasa.

grafica de dieta cetogénica

Mito 2: Si no se toman carbohidratos se presenta fatiga

Este mito, no te vamos a engañar, es 100% verdad.

¡Pero cómo no iba a ser así si estamos acostumbrados a que los músculos utilicen la glucosa!

Para que las enzimas empiecen a darnos las energía necesaria tenemos que trabajarlo bien, no se encargan de todo el trabajo de un día para otro es necesario que pase un tiempo de adaptación.

El tiempo que tarda el organismo a aprender a utilizar las grasas como su fuente de energía está entre los 15 los 30 días aproximadamente.

Lo normal es que hasta ese tiempo nos sintamos cansados, mareados y con todos los síntomas o algunos de la cetosis.

Es algo de lo más normal que echemos de menos los carbohidratos azúcares y es solo cuestión de tiempo acostumbrarse para luego obtener la recompensa.

En los años 80 se hicieron estudios sobre las dietas cetogénicas comparándolas con las dietas que son altas en carbohidratos y los resultados demostraron que en una dieta cetogénica se tiene un mayor rendimiento en los entrenamientos físicos.

Concretamente estos fueron los resultados del estudio:

  • Había pasado solo una semana y el rendimiento deportivo al hacer la dieta cetogénica bajó en un 80% en comparación con la dieta alta en carbohidratos
  • Cuando habían transcurrido 6 semana el rendimiento en el entrenamiento con una dieta cetogénica el aumento ni más ni menos que hasta casi el 200%

Hay muchos más estudios que demuestran que las dietas cetogénicas si se realizan bien (consumiendo menos de 1 gramo por cada kilo de peso al día) y tomando abundante agua todos los días presentan grandes ventajas respecto a las dietas comunes.

Normalmente cuando una dieta cetogénica falla lo hace por estas razones:

  • El tiempo de adaptación a la cetosis no se hace del todo ( al menos 1 mes tarda el cuerpo en adaptarse)
  • El estado de cetosis que se consigue es de bajo nivel. Muchas veces se reducen los carbohidratos pero no lo suficiente.

Mito 3: SI no tomo hidratos de carbono se daña el riñón

Este mito es falso. Lo que sucede en los riñones es que pasan por una adaptación ya que al aumentar la cantidad de proteínas que comemos también aumentamos la expulsión de urea por el riñón y esto hace que haya cambios para que el sistema renal se adapte.

Se producen fenómenos como la hiperfliltración y un aumento de la presión glomerular.

¿Esto te suena a chino verdad? Pues no pasa nada, no me voy poner a soltar un rollo sobre en qué consisten estos procesos pero para hacernos una idea y que sea fácil de entender pongo dos ejemplos:

Cuando a una persona le extirpan un riñón, el riñón que queda pasa por estos dos procesos, el aumento de la presión glomerular y la hiperfliltración. Lo mismo sucede con las mujeres embarazadas que durante el tiempo que dure el embarazo también les sucede los mismos procesos.

Por lo tanto se trata de una adaptación y no por ello significa que el riñón vaya a sufrir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *